Un club huérfano de liderazgo
¿Qué te pasa, Espanyol? ¿Qué rumbo pretendes tomar? Resuenan en mi mente estas preguntas sin hallar clara respuesta.
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¿Qué te pasa, Espanyol? ¿Qué rumbo pretendes tomar? Resuenan en mi mente estas preguntas sin hallar clara respuesta. Las declaraciones de Darder (“no ir a Europa no sería un fracaso”) ejemplifican perfectamente el grave problema que vive nuestra entidad: la falta de liderazgo y la inexistencia de objetivos institucionales. Esta temporada nadie ha tenido la valentía de salir a dar la cara y exponer públicamente los objetivos del curso. Ha habido miedo y vergüenza. Eso va ligado con la inexistencia de liderazgo en los despachos. Con un presidente a 10.000 kilómetros, nadie asume el mando general de la entidad, parece como si todos se pasaran la patata caliente para no salir a exponer ante los medios y el aficionado la realidad en la que vive instalada la entidad, que no es otra que la mediocridad.
Desde aquí, reclamo soluciones, pues un problema tan grave lastra todas las posibilidades de crecimiento. ¿Cómo esperamos crecer deportivamente si los objetivos quedan en manos de entrenador y jugadores, y nadie les exige resultados? Un desacierto. Los objetivos no pueden quedar nunca a expensas del arbitrio de los futbolistas. Europa es el objetivo, metámonoslo en la cabeza. 11 años sin pisar competición europea lastran todas las posibilidades de visibilidad de la institución. Todo vuelve a ser un sinsentido. En fin, una realidad preocupante y triste a la par, ávida de una solución tan evidente como resulta poner un líder al frente de la entidad que gestione esa presión y que sea capaz de coger con firmeza el timón y diseñar sin miedo al fracaso unos objetivos realistas y exigir a todos su cumplimiento.



