Una gesta del fútbol femenino, a pesar de los de siempre

Noticias relacionadas
12.178 espectadores llenaron el Mini en la mejor entrada de la temporada en el recinto que habitualmente acoge los partidos del Barcelona B. La mejor entrada del año, la mejor en mucho tiempo, la mejor desde que en ese estadio disfrutamos de Queen el uno de julio de 1986 y de David Bowie el 7 y el 8 de julio de 1987.
Lo llenó un equipo de mujeres que está abriendo un camino absolutamente brillante para el fútbol femenino en este país ante la parálisis de un gigante como el Real Madrtid que se toma el deporte femenino como se lo tomaría Torrente.
Perdieron las barcelonistas ante un equipazo como el Olympique de Lyon, dos veces campeón de Europa, con la cabeza bien alta, llenando un estadio y luchando la eliminatoria hasta el último minuto. Obviamente, en fútbol femenino, el Barça y el OL no son comparables. La diferencia a favor de las francesas es apabullante, pero esto no va de colores. Va de regular una absoluta desigualdad social. Quien se alegre de que hayan eliminado al Barcelona en favor a una rivalidad enfermiza que no tiene lugar en este contexto es un tipo que no ve más allá de su narizota. Lo que está haciendo el Barcelona, el Espanyol, el Athletic Club y el Atlético de Madrid junto a la mayoría de equipos que disputan la Liga Iberdrola (y algunos llegando a los cuartos de final de la Champions ante países que nos llevan años de ventaja en integración) es digno de admirar.
Ante el Lyon no pudo darse el milagro, pero el Barça y el resto de equipos, dejando a un lado deshonrosas excepciones que se han borrado de este proyecto desde el inicio, es para que estemos todos y todas orgullosos. Llenaron el Mini, jugaron la Champions. El camino ha empezado. Aunque algunos sigan mirando al suelo de su machismo. Felicidades al Barça femenino.



