TOMÁS RONCERO

Su Majestad Isco

Este partido será recordado por las futuras generaciones. Jamás había logrado España meter tres goles a la Albiceleste. Y en sólo 90 minutos le hizo un sextete...

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Éxtasis español. Cuando en el minuto 75 Su Majestad Isco Alarcón materializó su inolvidable hat-trick y el memorable 6-1 a Argentina, Messi abandonó el palco VIP del Wanda rumbo a no se sabe donde. Es la imagen que resumía todo lo sucedido en una noche para la historia. Messi, out. España, in. Muy in. Tanto que hubo una pareja norteamericana de aficionados, ella de Arizona y él nacido en California , pero de madre surcoreana, que lograron a última hora dos entradas para asistir al Metropolitano y sólo les salió de la boca una palabra: “Wonderful!”. Este partido será recordado por las futuras generaciones. Jamás había logrado España meter tres goles a la Albiceleste. Y en sólo 90 minutos le hizo un sextete de los que marcan el territorio en la selva del fútbol de élite. Hacerle seis a Argentina a tres meses del Mundial no es una cuestión baladí. Es un aviso al mundo entero de “aquí estamos, señores”. Lopetegui no vende pollinos, no exhibe verbo para la galería, no enciende fuegos artificiales. Julen ha recuperado el habla de la España de Luis y de Del Bosque. Su orgullo competitivo lo ha contagiado a un grupo que ha aprendido su catecismo hasta convertirlo en la Biblia del fútbol. Esta España no es una cuestión de fe. Es una bendita realidad. Imagino el sufrimiento de los Maradona, Pasarella, Kempes, Ardiles, Loco Gatti, Bertoni, Burruchaga, Valdano, Riquelme o Batistuta. Ellos sí sentían esa camiseta sagrada... 

Magisco. España es la que ahora lleva el mando de la tele. Domina los tiempos del juego. Presionan como leones, organizan con la sabiduría de un bioquímico y definen con la fiereza de una manada de lobos. Lo bueno es que Lopetegui ha dado la lámpara de Aladino a Isco, a cuya grupa se suben Asensio (míster asistencias), Iniesta (esplendor en sus últimos lienzos con La Roja) y Thiago (genio y figura). El Picasso de Arroyo de la Miel se supera. Un doblete a Italia en el Bernabéu y un hat-trick a Argentina en el Wanda. Increíble que en el Real Madrid se le discuta todavía. Su capacidad para seducir no tiene límites. No me extraña que el capitán Sergio Ramos le frotase la bota. Imagino la que puede liar el Boquerón de oro en el esperado Mundial de este verano. Desde Rusia con amor...

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Un equipo unido. Cuando Piqué fue sustituido, el 95% del Wanda le despidió con una ovación de gala. Se la merecía. Pese a jugar con una rodilla maltrecha demostró otra vez su compromiso con esta camiseta. Dejémonos de pamplinas. El Piqué de la selección es incuestionable. Sumemos por favor...

Estrenos. La noche feliz del Wanda se completó con los debuts de Marcos Alonso (junto a su abuelo Marquitos y su padre Marcos ha hecho historia) y de Parejo, capitán del Valencia y joya de la cantera madridista. Bienvenidos a la familia de España. Orgulloso de vosotros.

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