ARNAU BAQUÉ

Se acabaron las excusas

"Esta temporada pasará a mi recuerdo como aquella que pudo ser y no fue. Todos esperábamos una evolución dentro de este proyecto trienal del Espanyol..."

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Esta temporada pasará a mi recuerdo como aquella que pudo ser y no fue. Todos esperábamos una evolución dentro de este proyecto trienal que planteó ambiciosamente Rastar, pero el día a día nos ha dado de bruces con una realidad plausible desalentadora, el estancamiento, la involución. Se acabaron las excusas de un proyecto futbolísticamente agotado. Ya no valen aquellas expresiones que claman por la “paciencia” o el “venimos de dónde venimos”. Son excusas derrumbadas por la realidad de los hechos, tal como lo ejemplifican clubes como el Girona, Getafe, Eibar y Leganés. El Espanyol se puso en manos de Quique para dar un salto cualitativo año tras año y ello no ha sucedido. Se le ha dejado trabajar, se le han permitido ciertos caprichos a precio de oro y tiene plantilla para más, para mucho más.

Ver al Espanyol decimoquinto hace mucho daño a los ojo y el juego transmite lo vivido a lo largo de las últimas temporadas, con independencia del ocupante del banquillo, es decir, conformismo y cierta apatía. Parece que los proyectos y las temporadas pasan, pero se mantiene el estigma de la frustración entre la afición. Un sentimiento angustioso que viene producido por la sensación de ver cómo se repiten patrones erróneos de comportamiento y actitudes, y no se toman medidas para solventarlo. Como dijo mi amigo Francesc Via, nadie que dirige al Espanyol a día de hoy tiene la foto de lo que quiere hacer con el club instalada en su mente. Una realidad que debemos asumir antes de caer en esta espiral de excusas inatendibles a las que nos están llevando dirigente y entrenador. Fuera ya las excusas de nuestro club.

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