Golpe del señor de la Euroliga

Zeljko Obradovic, el señor de la Euroliga (nueve títulos y busca su Final Four número 17) metió en un problema al Madrid. El Fenerbahce ganó en el WiZink, se llevó el basketaverage para Estambul y abrió una brecha imposible de tres victorias con los tres equipos más fiables de la primera fase. Queda todavía un mundo de seis partidos en la fase regular pero el Madrid ya puede ir marcándose dos objetivos de mínimos: primero, la cuarta plaza que le daría ventaja en casa en el playoff de cuartos. Y luego, como mal muy menor, terminar quinto, lo que le evitaría jugar contra los ogros con el factor cancha fuera de casa. Como en la final de la Copa, al Madrid tampoco le alcanzó con la operación milagro. Con una defensa agresiva rozando todos los límites y un triple de Rudy se puso 83-84. Sloukas, sin embargo, no falló.

Hay runrún sobre el momento de Doncic, que empezó bien el partido (12 puntos antes del descanso), pero sólo hizo dos puntos más en la continuación y acabó tomando decisiones erróneas, especialmente en la última jugada. Al Madrid le empujó mucho Carroll, estadounidense ejemplo de fidelidad a un club, y algo Campazzo, que mezcla jugadas de gran decisión y acierto con pérdidas y algún que otro exceso. Quien no estuvo fue Tavares, empequeñecido por momentos. El partido terminó por ganarlo Kostas Sloukas, un griego que no lo parece por su tremenda frialdad y un pulso inmejorable en la muñeca izquierda. Llull, que empieza a avistar su vuelta, apareció preocupado desde la silla de los no convocados. Para ser candidato nítido al título, el Madrid le necesita.