Que el ruido no oculte la buena música
"Las polémicas han tapado el valor que para el Espanyol tienen los dos últimos derbis en casa, en que se han girado las tornas, y el impulso que deben suponer"

Noticias relacionadas
La polémica suscitada con Piqué, más por sus declaraciones en frío que por su gesto en caliente, ha dejado en segundo plano el verdadero valor de lo que para el Espanyol debe significar el derbi del domingo. Para comenzar, ¿cuántas veces había encadenado dos partidos en casa contra el Barcelona sin perder? Los más recientes fueron con Valverde (enero y diciembre 2007) y con Pochettino (enero de 2009 y abril de 2010), pero con un sinfín de meses entre el primer encuentro y el segundo. Nunca, en la historia de LaLiga y la Copa, con dos semanas y media de margen. Casi habría que remontarse, si es que se dio el caso al que aludimos, a cuando el Barça solo aceptaba a extranjeros.
Tal hito, pues, puede calificarse de histórico. Algo habrá cambiado cuando, por regla general, el 1-1 les supo mejor a los aficionados azulgrana que a los pericos, refugiados en que si su situación en LaLiga se lo permite, en que es mejor empatar con gol de Piqué que una goleada de autores ignotos... Lo que quieran, pero los roles, por un momento, se han intercambiado. El derbi ha vuelto. Como debería volver a partir del domingo ante el Celta la mejor versión del Espanyol. Ésa que tiene un sobrado liderazgo sobre el césped, Gerard Moreno o David López mediante, y que puede reunir a más jugadores creativos que de contención. Y, aun así, tutearle al Barça. Es el camino. ¿Acaso hay algún otro?



