Nervión ve a centímetros la final
No sólo es la bola del Leganés y que la ida sea en Butarque. Lo que de verdad tiene encendido al Sevilla es que el equipo ha resucitado.

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A Pepe Castro, presidente del Sevilla, le salió de dentro lo que sentía después de certificar que el Leganés era el rival que le correspondía en semifinales: “Estamos contentos”. Con todo el respeto para el Leganés, bien ganado además por su reciente gesta ante el Madrid, es lógico que el Sevilla se vea a centímetros de otra final. Su historia le convierte en favorito. Después del Barcelona, es el equipo que más semifinales de Copa ha jugado en el siglo XXI, hasta ocho. Llegó y ganó a las finales de 2007 y 2010. Perdió la de 2016.
No sólo es la bola del Leganés y que la ida sea en Butarque. Lo que de verdad tiene encendido al Sevilla es que el equipo ha resucitado. Montella ha mandado las rotaciones a la basura. Ha jugado tres partidos seguidos con el mismo once (excepción hecha del cambio obligado de Navas por la lesión de Corchia) y los resultados han sido espectaculares. Tres victorias con un balance de 8-2 y la sensación de que está despegando. El Sevilla está, además, advertido de las virtudes del Leganés. Un equipo ordenado hasta el extremo, con el portero de la Copa (Champagne) iluminado y gladiadores como El Zhar y Amrabat que apurarán a los laterales del Sevilla, todos ofensivos. También un balón parado fortísimo. Para Montella será básico mentalizar a sus jugadores para hacer un partido humilde en Butarque y luego volar con su gente en Nervión. Metido hace tres semanas en un crisis infernal, los caprichos del fútbol le han vuelto a sacar una sonrisa a ese indestructible Sevilla que, una vez más vuelve a soñar.



