TOMÁS RONCERO

‘Caso Kepa’: algo no se hizo bien

Pero para el Madrid no es tan agradable la buena nueva. Una pena porque el chaval estaba convencido de que era un momento único en su carrera.

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Kepa renovó con el Athletic hasta el año 2025. Una buena noticia para la afición de San Mamés, que veía resignada y dolida cómo perdía a un proyecto de portero que puede marcar una época. Pero para el Madrid no es tan agradable la buena nueva. Soy el primero que he defendido (y defenderé) que Keylor Navas es un porterazo y que el Madrid está en ‘buenos guantes’ con el tico para estos próximos años. Pero el fichaje de Kepa no era para desbancar ahora al costarricense, sino como apuesta de futuro dada su juventud (tiene 23 años).

La operación era clara y parecía perfecta. Veinte millones de euros al Athletic fichándolo en el mercado de invierno, lo cuál era buen negocio para el club de Ibaigane dado que el chaval quedaba libre el 30 de junio y en su defecto podría haberse ido gratis dentro de cinco meses. Todos daban por hecho la marcha de Kepa al Madrid. Hasta llegó a pasar reconocimiento médico en la capital…

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Pero faltaba pulsar la opinión de Zidane. Que no es cualquier opinión. Es la del hombre que ha ganado ocho de los diez últimos títulos que ha disputado el Madrid. Eso le ha dado una autoridad moral inédita en los diferentes mandatos de Florentino en la presidencia. Zidane se cuadró y dijo ante la opinión pública: “Ahora no quiero un portero. En junio ya veríamos…”. Para Kepa fue un jarro de agua fría y para la planta noble del Bernabéu un problema peliagudo. El club podría haber desautorizado al entrenador y dejar claro que era una apuesta estratégica de futuro, pero en ese caso se hubiera abierto una fractura con el hombre que ha devuelto al Madrid a la senda de los títulos. Pesó más la leyenda de Zidane y lo entiendo. Eso sí, esa falta de sintonía entre el banquillo y el despacho oval del Bernabéu ha privado al Madrid de un porterazo que en unos años podría ser un nuevo Iribar.

Una pena porque el chaval estaba convencido de que era un momento único en su carrera. Eso sí. Que no cunda el pánico. El Madrid tiene a Keylor, para mí uno de los tres mejores porteros del mundo. Si las lesiones le respetan, el debate puede quedar aplazado mucho tiempo. Ni De Gea, ni Courtois, ni Oblak parece que puedan entrar ahora en la baraja de futuribles del Bernabéu…

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