Francesc Via

El club de los López

López es el quinto apellido mas común es España y el primero en el Espanyol. Entre Javi, Pau, David y Diego dibujan un amplio retablo de las situaciones que hoy vive nuestra plantilla. Empecemos por el pulso en la portería. Pau a día de hoy sigue siendo titular convirtiendo en agua de borrajas la amenaza que Lardín lanzó en su día de sentarlo en el banco. Salvo milagro, no va a renovar su contrato, con lo cual acabará la temporada bajo los palos y se irá dejándonos una bonita despedida y un palmo de narices. Mientras tanto, Diego, la nómina mas alta del club, se va amargando en el banquillo, perdiendo la paciencia y haciéndose un año mas viejo. Su renovación  ejemplifica un desgobierno a todos los niveles, de Quique por exigirla, de la dirección deportiva por consentirla y del club por aceptarla. Una frivolidad.

En el otro lado de la balanza están los otros dos López. Representan la raíz de un Espanyol humilde que nos mantuvo a flote en tiempos amargos en caso de Javi y la que tiene potencial de crecimiento, en el caso de David. Son dos caras de la misma moneda unidas por el cordón umbilical del sacrificio. Cuando el equipo se tambalea entre tempestades siempre sabe que puede aferrarse a la honestidad de jugadores así, de calidad muy distinta, pero de la misma raza. La que lo da todo y jamás engaña.