No marcar sale carísimo
"Dos goles en los últimos seis partidos no son sino un síntoma inequívoco del principal problema del equipo: al Espanyol le cuesta un horror ver puerta"
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Dos goles en los últimos seis partidos no son sino un síntoma inequívoco del principal problema del equipo: nos cuesta un horror ver puerta. El gol es como la extremaunción de los católicos: santifica partidos infernales, infames, infectos, como el del otro día en Vitoria. Una derrota, por cierto, que nos ha hecho un buen agujero en el casco de la ilusión, justo al ladito donde ya teníamos el pepinazo del Leganés. Otro síntoma: el año pasado ganábamos a los equipos peores. Este año eso no sucede, y eso que nos va a costar encontrar un equipo peor que el Alavés. Eso nos hace peores, de momento, al Espanyol del año pasado. Un equipo que ganó muchos partidos por la mínima y haciendo lo mínimo en ataque. Cemento detrás y pólvora delante. Una receta infalible que este año no funciona.
Hay goleadores que aún no han aparecido, como Piatti. Leo no anda físicamente fino y Gerard, nuestro mejor ‘killer’, se hincha a hacer kilómetros que le impiden llegar fresco al área. Los recambios desde el banco ni están ni se les espera, y desde el área deportiva se añora al delantero que nunca llegó, Mariano, que marca en el Lyon lo que debió meter aquí. Era caro. El gol siempre lo es. Pero todavía sale más caro no meterlo. Carísimo.



