Víctor Martín

Dirceu y las mentiras de niños

Corría el año 1980 y corría Rubén Cano para embolsarse un cambio de banda celestial de Dirceu... pero mi historia empieza antes.

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Corría el año 1980 y corría Rubén Cano para embolsarse un cambio de banda celestial de Dirceu... pero mi historia empieza antes. Corríamos más que Rubio por la banda mi amigo Miguel Ángel Martín Navajas y yo mismo a coger el 18 para luego llegar al Calderón desde La Ciu, sin que se enterasen nuestros padres. A nuestros 11 añitos lo teníamos todo bien planeado. Salida del cole a las cinco, un bus y luego otro a la velocidad de Marcos. Se compran dos entradas infantiles de 200 pelas con lo que hemos ahorrado entre paga y sisa... y vuelta a casa. Sencillo. Pero ni los autobuses volaban ni las horas tenían 180 minutos ni habíamos contado bien el dinero.

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Resultado, nos pillaron, confesé y mi padre me cruzó la cara. La entrada para el derbi secuestrada de por vida. Creo que estuve encerrado en mi cuarto entre rabia y lloros toda la semana. Un cuarto con el gotelé sepultado bajo una centena de pósters de jugadores melenudos con patillas. Ya sólo recuerdo bien tres cosas de todo aquello. A mi padre devolviéndome la entrada: “¿Has aprendido la lección? ¿Sí?... pues corre”. El verde del Manzanares, qué colores... ¡y el 3-1 de Dirceu! Hoy lloro con mis dos hijas. Adiós, Calderón.

Víctor Martín es participante del concurso ‘Despídete del Vicente Calderón con el Diario AS’.

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