Sampaoli: no escucho y sigo
No escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir”

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No escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir”. Sampaoli lleva tatuada esa frase en el brazo izquierdo. Pertenece a la canción Prohibido del grupo Callejeros. No escucho y sigo también es el título de su biografía autorizada, firmada por Pablo Paván. Y todo hace sospechar que debe ser su modo de vida. Nostálgico como estaba de Emery, conceptos como “amateurismo” o “rebeldía contra sometimiento” sonaron a humo y fueron mal vistos entre el sevillismo a su llegada. También sus primeras rotaciones masivas y excesos en defensa. La derrota ante el Madrid en Cardiff, además, dolió. A Sampaoli se le acusó de romántico: no escuchó y siguió.
Paciente, y también razonable, el técnico argentino, que estaba empapelado de prejuicios cuando llegó, se los ha ido descolgando todos, uno por uno. Su situación está normalizada, el Sevilla ya sabe a qué juega y el entrenador hace honor a su prestigio. Un portero que madura rápido (Sergio Rico). Tres defensas expertos y potentes (hoy no estará Mercado con Pareja y Rami), excepcionales laterales largos (Mariano y Escudero), un hombre ancla (Nzonzi está para un grande, lo mira el Barça), dos jugones (el renacido Nasri y el Mudo Vázquez), un fuoriclasse (Vitolo) y un delantero en progresión (Vietto). Supo sufrir ante la Juventus en Champions, impresionó contra el Atlético de Madrid, es cuarto en el campeonato liguero y tiene a tiro los octavos de la Champions League. No hay prueba más grande que el Barça de Lionel Messi. Sampaoli no escucha, sigue.



