Cristiano, leyenda incompleta del United

Sólo existe una razón por la que Cristiano no está hoy sentado (o presidiendo) en la mesa de Denis Law, Bobby Charlton o George Best, los otros tres Balones de Oro en la historia del Manchester United: el Real Madrid. El portugués ha metido 367 goles de blanco en siete años y pico. En sus 17 temporadas en Old Trafford Sir Robert Charlton hizo 249. Law firmó 237 y Best 179. Pero Cristiano se marchó con 24 años y se llevó a otra parte esos registros que hubiesen resultado imbatibles en un club con 138 años de historia.


Sin embargo, quedó una imborrable influencia mutua. Hace días, Gary Neville, el hombre que recomendó su fichaje tras ver por televisión como un Cristiano de 18 años volvía loco a su hermano Phil en un amistoso Sporting-United, reconocía que dejó en el club una ética de trabajo desconocida: “Llegaba hora y media antes y se iba media hora después. Lleva haciéndolo 15 años”. También revelaba que recibió el trato de un boina verde: “Le masacrábamos para que se hiciera un hombre”.  Cuentan que en el vestuario Ferguson se pasó meses reprochándole su estilo y su individualismo. “Golpeaba sillas, botellas y lo que encontraba”, ha reconocido después el portugués, rememorando aquellos huracanes del escocés. “Me siento orgulloso de haber recibido ese trato. Era lo que necesitaba en ese momento”, ha dicho en más de una ocasión.

Fue esa dureza mental la que le ha traído hasta aquí, la que le diferencia de Messi: “Leo juega en el Barcelona, pero Cristiano podría hacerlo en el Stockport County y meter un hat-trick cada domingo. Lo tiene todo”, asegura Ferguson. Otra leyenda malencarada del club, Roy Keane, reconoce que le gustaba gritarle “aunque con él no hacía falta”.  Aquel cuartel acabó fabricando un jefe de Estado Mayor.