Tropiezo al final de la escalera

Javier Mata
Redacción AS
Actualizado a

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Al Villareal le costó mucho llegar al final de la escalera que lo dejaba ya en el penúltimo piso de la gloria. Le quedaba ascender esos últimos peldaños con la confianza del que ha subido lo más difícil y se siente seguro ante tal envite. Pero el fútbol suele ser una ciencia inexacta. Nunca sabes cuando todo lo que va bien se puede torcer y comenzar a ir mal. Para el Villarreal las cosas se torcieron en el regreso veraniego. Una serie de circunstancias han hecho que el equipo haya ido a contrapié desde el principio. Ya costó armar un equipo y sobre todo apuntalar la defensa. El caso Musacchio y la sanción de Ruiz era un trance difícil de superar con la celeridad que requería.

El traumático adiós de Marcelino y la acumulación de bajas de última hora dejaba al Villarreal tocado e inseguro. Todo lo que antes era tranquilidad se vuelve ahora en ansiedad y miedos. Con ese panorama N’Diaye regaló un penalti que certificó todos los miedos y puso las cosas muy cuesta arriba. A pesar de intentarlo este Villarreal está lejos de lo que será con futbolistas con Soldado, Bakambu, Cheryshev o Sansone que, sin duda, le habrían dado un empujoncito al partido de ayer. Ahora, con todos esos problemas, el Villarreal es como aquel que tropieza en la escalera y que sabe que va a caer. La pregunta es lo duro que será el golpe y lo pronto que puede parar esa caída y rehacerse. Les espera un mes difícil con las mismas bajas y los mismos problemas que tuvieron ayer. Después, tendrán todo el tiempo del mundo para reaccionar.

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