La junta del Barça pasa de la ingeniería fiscal a la legal con total impunidad

La mili o Skynet. La única manera de explicar el pacto entre la junta con la Fiscalía es que los directivos hayan hecho la mili o sean fans de las películas de Terminator. En el primer caso recordarán que cuando un recluta estaba a punto de ahogarse en la piscina del cuartel, la autoridad militar arrestaba a la piscina, no a los responsables de la actividad. Si un camión atropellaba a alguien, se arrestaba al camión, nunca a los de mantenimiento. En el caso de que les falte experiencia castrense, será que son fans de Terminator y consideran al club como Skynet, esa corporación dedicada a la inteligencia artificial que se independiza y en vez de fabricar Rumbas que limpian solas, construye Schwazeneggers.
Fuerte con los débiles. Los directivos defienden que “siempre es mejor un mal acuerdo que un buen juicio”. Pero obvian unos detalles: que para defender su inocencia “absoluta” han sido prepotentes con socios que veían indicios de irregularidad es su gestión (ya no digamos con los medios, ahí rozaron el macarrismo) pero ante la autoridad competente se han acobardado. Y no ahora. Se arrugaron en el tema de las esteladas con la UEFA y con la Delegación del Gobierno, se empequeñecieron en el tema de la acusación de dóping y fueron ‘Don Ángel Sí Señor’ cuando después de la chapuza de los menores, la FIFA les impidió fichar a pesar de que había acabado el castigo. Por el bien de nuestros estómagos, dejen de dar lecciones de comportamiento.
Noticias relacionadas
El nombre de las cosas. Esta directiva es mejor que Mortadelo disfrazando conceptos. La metedura de pata con los menores fue “un fallo administrativo”; Qatar Foundation era “la Unicef de los países árabes”; el pufo con Hacienda “una mala planificación fiscal”; Arda era tan necesario que lo tuvo que fichar una gestora; “la mano negra” ha terminado en una asunción de culpa y Laporta se merece una acción de responsabilidad porque lo pidió la Asamblea pero la Asamblea no dirá ni pío sobre el pacto con Hacienda.
Ingenieros. Cuando ficharon a Neymar aseguraron que no lo hicieron “chupando un boli” sino con una “ingeniería financiera”. Ahora, sólo les queda la ingeniería legal. Y la impunidad más absoluta.



