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Nunca camina solo

Repaso. El Sevilla pasó por encima del Liverpool en la segunda mitad sobre el césped y durante los 94 minutos del partido en la grada. La inferioridad numérica no fue óbice para que los hinchas sevillistas enseñaran a los de Liverpool que de leyendas no se vive, que el You’ll never walk alone es un himno del fútbol pero que carece de valor cuando se hace rutina. Al himno de El Arrebato, de momento, no le ha pasado eso. Porque su letra se cumple partido a partido: el Sevilla nunca se rinde. Y tampoco camina solo. Nunca jamás. Y en Basilea, tampoco.

Pelea. Y todo empezó con una pelea en la grada sevillista por los aficionados del Liverpool que entraron en la misma con entradas fruto de la reventa y con una avalancha en la previa. Por más avisado que estaba, las autoridades suizas no se enteraron de nada y tardaron en reaccionar. Finalmente un cordón de seguridad separó a las dos aficiones y los ingleses pudieron disfrutar desde una situación privilegiada tanto del tifo, que rezaba en inglés “el campeón está aquí” y del espectáculo vocal de los sevillistas.

Experiencia. Desde Tbilisi, en la Supercopa europea de agosto, a Basilea, en la final de la Europa League, el Sevilla ha demostrado que nunca muere. Que sabe sufrir. Es el ciclista que aguanta los ataques cuando el puerto de montaña se empina y que a base de seguir y seguir, al final va recogiendo los cadáveres de todos los que le atacaron y se escaparon y que acaban hundiéndose. A estas alturas de temporada, la fe mueve montañas que las piernas son incapaces de escalar. Y la fe nunca la ha perdido un equipo que se ha visto asolado esta temporadas por las lesiones. Todos los ausentes fueron recordados por sus compañeros.

Banquillos. Rodea a Klopp una mística merecida en gran parte. Su planteamiento en la primera mitad demostró que es un técnico de nivel mundial pero al que también se le ven las costuras. Por ejemplo, en las finales. Emery no falla y él sólo ha ganado una Copa de Alemania de las seis finales que ha disputado. Siguiendo con el símil ciclista, a Klopp se le está poniendo cara de Raymond Poulidor, experto en segundos puestos. Los sevillistas no se van a quejar de eso, tampoco.

Manita. Ya tiene su manita de Europa Leagues el Sevilla, que también se aprovechó de la poca vista del colegiado sueco con las manos de Carriço y Krychowiak en la primera mitad. El Sevilla se vio favorecido en ese periodo y así se debe reconocer. Pero para levantar la copa hacen falta manos. Concretamente, dos.

Portería. De empezar la temporada como portero titular del filial en el Grupo IV de Segunda B, a levantar un título continental. La historia de David Soria es de las que protagonizan los sueños de todos esos niños que se calzan los guantes todos los fines de semana buscando llegar a la élite. Por cierto, dato curioso: tres finales europeas de Emery con tres porteros distintos: Beto en Turín, Sergio Rico en Varsovia y, anoche, David Soria en Basilea.

Y Coke. El tipo más querido del vestuario. El que siempre se para a atender a la Prensa con una sonrisa. El que siempre tiene una palabra de ánimo para el compañero. El que lleva más tiempo ininterrumpidamente en el plantel. El que portó el brazalete sobre la hierba Suiza. El que remontó el choque. El hombre del partido. Un tipo normal. Un tal Coke. Tricampeón europeo. El que pueda, que empate.