La cabeza está en Milán
El Atlético perdió de una manera inesperada ante el Levante y se dejó la Liga en Valencia. Los del Cholo cayeron en un estadio maldito y quizá la mente de muchos estaba puesta en Milán, en el úlitmo y decisivo partido del ejercicio.

Temores. No es por ser pitoniso ni nada por el estilo. En la víspera del partido ante el Levante ya escribí que el encuentro tendría su dificultad, que sobre el papel todo indicaba que los de Simeone podría ganar pero yo tenía mis temores. He estado varias ocasiones en el Ciutat y casi nunca vi ganar al Atlético. Hay campos y escenarios que se le atragantan al conjunto rojiblanco sin saber muy bien las razones. Y el feudo del Levante es uno de ellos. Y eso que el partido comenzó muy bien con el gol de Torres. Pero luego el Atlético se durmió, el Levante entendió que podía tener su oportunidad, la buscó... Y cuando el conjunto rojiblanco quiso ya no tuvo esa pequeña dosis de fortuna que sí ha tenido en otros partidos. Total, inesperada derrota ante la mirada de casi 1.500 seguidores del Atlético, en cuyo viaje de vuelta a casa reinó la tristeza. El fútbol es esto: 2.800 rieron y se lo pasaron en grande en el Allianz Arena de Múnich, en uno de los templos del fútbol continental. Y cinco después el Atlético se dejó la Liga en el campo de un equipo descendido.
Cabeza arriba. Sí hay que reprocharle al Atlético que no fuera a buscar el segundo gol cuando tuvo al Levante contra las cuerdas. Sí hay que lamentar que los del Cholo no le dieran la puntilla al rival cuando pudieron hacerlo. Pero nada más. La aventura liguera del Atlético ha durado justo hasta esta jornada y durante 37 partidos ha dado guerra a Barcelona y Real Madrid. Eso es lo que la afición rojiblanca le pide a los suyos, que luchen hasta el final. Pero la cabeza de muchos estaba puesta ya en Milán, con la Champions y el sueño de ganar ese título. Al final, todo pesa: el cansancio, el rival, un feudo maldito... Pero no se le puede poner ningún reparo a una plantilla que lo ha dado todo por esta camiseta.
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El dilema. Quedan veinte días para la final y el Atlético tiene que afrontar el último encuentro ante el Celta, donde no hay nada esencial en juego, ser segundo o tercero. El técnico deberá pensar si reserva jugadores importantes para la final o les hace competir, puesto hay tiempo más que suficiente para recuperarse de cara al último y decisivo encuentro de la temporada. El objetivo es tenerlos a todos para este encuentro. Muchos consideran que lo mejor es no forzar a nadie ante el conjunto gallego y poder contar con todos en Milán.
Las entradas. Hoy se ponen a la venta las primeras entradas para este encuentro. Los precios son muy altos (entre 70 y 440 euros) y la economía de muchas familias no puede afrontar ese dispendio. Es una pena porque todo el mundo merecería ir al partido. Pero entre eso y los precios de los vuelos, acudir al partido se hace casi imposible para muchos. El club, por otro lado, tiene más tiempo para vender las localidades y la idea es que haya muchas menos colas en el estadio que en otros partidos. Veremos. En el Atlético, desde que el equipo consiguió la proeza de eliminar al Bayern, todos piensan ya en Milán.



