Quedarse con lo bueno

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El 3-0 final dejó mal cuerpo. Dejó mal cuerpo por haber encajado tres goles y por haber acabado con los brazos abajo, sin apenas capacidad de reacción en toda la segunda parte. Pero ante un Atleti así, un estadio así y un sentimiento así, divinizado, sobrevivir es imposible. Luego, con perspectiva y tratando de separar las emociones de la ciencia, el partido dejó motivos para ser moderadamente optimistas: un Granada serio y bien plantado que no fue menos que el Atlético durante la primera parte, con orden táctico, junto de líneas y con recursos en ataque.

Doucouré pareció Yayá Touré en varias acciones en las que saltó una línea de presión y fue capaz de recibir entre líneas y girarse. También Rochina sacó a pasear su fusil y asustó al Calderón, y Peñaranda siguió dando muestras de personalidad y calidad. El Granada debe quedarse con lo bueno y centrarse ya en el Levante. El jueves se juega media permanencia.

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