Cuando al Barça le perjudicaron, aplaudió al Atlético
Al conquistar la Liga en 2014.
Decepción no es la palabra. Sorpresa encajaría mejor. El hincha del Barça se quedó helado ante la rebelión de opiniones y acusaciones vertidas tras el partido del pasado martes y la actuación del alemán Félix Brych, que expulsó de manera justa a Fernando Torres y que no vio dos agresiones de Suárez. Luis debió abandonar el partido antes de tiempo. Visto así, no vendría nada mal recordar que Lucas, el jovencísimo y excelente central marsellés del Atlético, también debió irse antes a la ducha por una brutal y descompensada patada a Neymar, cuando el brasileño iniciaba una contra que tenía aroma de sentencia de eliminatoria.
Da la sensación de que al Atlético ahora le va bien tener cerca el altavoz mediático madridista, ese que pasó de puntillas por la tardía expulsión de Sergio Ramos en el último Clásico o que apenas se oyó en 2012, cuando Peter Crouch fue expulsado en el Santiago Bernabéu en los cuartos de final de la Champions League 2011-12 ante el Tottenham. Por cierto, el árbitro era el mismo del martes en Barcelona.
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El colchonero es un hincha que ahora brama y parece haber olvidado el mes de mayo de 2014, cuando el Atlético conquistó el título de Liga ante el Barça en el estadi. Entonces los azulgrana fueron gravemente perjudicados al anularse un gol de manera incomprensible por fuera de juego señalado a Leo Messi en el tramo final del partido; hubiese sido el 2-1 y levantar el título de Liga. Otra más. Pese a todo, hubo ovación al campeón. Eso son los valors de los que se enorgullece la afición azulgrana.
Se puede llegar a entender que Simeone lleve a los suyos al límite y que los futbolistas mueran por esa filosofía de juego, pero igual algo de autocrítica no iría nada mal.




