El Calderón dará el pase
Gran partido del Atlético. El equipo del Cholo se puso por delante con un gol de Torres. Luego se quedó con uno menos y tuvo que aguantar el arreón culé. El colegiado Brych no midió a los dos equipos por el mismo rasero. Benefició al Barça.


Orgullo. Acaba el partido y me llegan muchos mensajes de aficionados del Atlético orgullosos de su equipo, de esos jugadores que se dejaron el alma ante un gran rival, en un escenario de los de verdad importantes y en un partido grande. El Atlético le jugó de tú a tú al exitoso y glamouroso Barcelona cuando pudo y luego no le perdió la cara al encuentro cuando tuvo que jugar en inferioridad numérica. El 2-1 deja las espadas en todo lo alto pero, sobre todo, el aficionado rojiblanco se siente bien defendido por este grupo de jugadores, por su entrenador, por una plantilla que nunca deja de creer. Sí señor. Puedes ganar o perder, pero nadie jamás te va a reprochar nada defendiendo ese escudo de esta manera. Nunca.
El árbitro. Volvió a quedarse el Atlético con uno menos sobre el terreno de juego en una acción cuanto menos dudosa. Nada más ser expulsado Fernando Torres, Busquets hizo una falta en medio campo de libro, de esas que son amarilla toda la vida. No la hubo. Como tampoco hubo nada en el manotazo de Luis Suárez a Filipe Luis. La doble vara de medir es lo que indigna al aficionado de a pie. No me imagino al tal Brych expulsando a Neymar o a Messi por lo que hizo Torres. Imposible. No estuvo muy listo el delantero rojiblanco, pero el colegiado alemán olvidó que esto es fútbol. Lo olvidó en algunas jugadas. Busquets es ese tipo de jugadores que sabe que juega con colchón. Si actuara defendiendo otra camiseta, estaría expulsado muchos partidos. El Barcelona juega con ventaja. Y lo sabe.
Torres. El Niño hizo su primer gol en Champions con el Atlético. Torres cuajó un buen partido mientras estuvo en el campo. El Barcelona se le da bien. Al conjunto azulgrana le ha marcado once goles (diez con el Atlético y uno con el Chelsea). Su gol en el Camp Nou es el séptimo de la temporada y mientras jugó, fue una pesadilla para el equipo azulgrana. Ese tanto puede valer su peso en oro.
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Positivo. El Atlético ha superado las ocho eliminatorias en competición europea en las que comenzó perdiendo por 2-1. Todas. Es un dato para la esperanza y a ello hay que agarrarse. El Calderón será una olla a presión. A las pocas horas del sorteo, ya no quedaba una entrada a la venta. El estadio del Atlético en ebullición es mucho Calderón. Pocas aficiones son capaces de llevar en volandas a los suyos y la rojiblanca es una de ellas. No hace falta decir más. La hinchada del Atlético ya cuenta las horas para el partido. Ojalá que el colegiado de turno no pueda estropearlo. Ojalá que por un día el Atlético pueda acabar contra el Barcelona con once sobre el campo. No creo que sea mucho pedir.
Lucas. El Atlético afrontó el partido con las lesiones de Giménez y Savic y fue Lucas el compañero de Godín. Con 20 años hizo un partido de un jugador curtido, de defensa veterano... Simeone tiró de Lucas y luego de Thomas. Jugadores de la casa, chicos que saben lo difícil que es llegar arriba. ¡Qué orgullo! Da igual que quien esté enfrente sea el Barcelona. El Calderón se quedará pequeño. Es una pena que muchos aficionados se queden sin poder verlo. Terminen de una vez el nuevo estadio, por favor. La hinchada del Atlético está ansiosa por ayudar a su equipo. Los que vayan el miércoles vivirán un momento histórico. El Calderón dará el pase.



