El análisis culé

Tomás, explícame cómo lo hacíais en la buena época

Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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Querido amigo, hoy voy a abrirte mi corazón y a escasas horas para empezar el partido te voy a pedir consejo. La desazón que me atormenta es tal que me veo obligado a acudir a gente ducha como es tu caso en gestionar situaciones de superioridad. Me explicaré.

Mira Tomás, yo ya tengo una edad y viví una época en la que lo normal era jugar contra el Madrid y sufrir, y en la mayoría de casos, perder. De un tiempo a esta parte, el mundo que conocí ha cambiado mucho más rápido que mis reflejos. Como bien sabrás, hace ya tiempo que lo habitual es que el Barcelona le gane al Madrid, pero yo sigo atado a unos recuerdos infantiles que ante este tipo de citas me producen cierta inquietud. Veo a mi alrededor alegres pandillas de chicos que van al Camp Nou a recibir al Madrid como si fueran a la Cabalgata de los Reyes Magos. Y que incluso, cuando el Barcelona viaja a Chamartín, se apuntan como locos en busca de entradas, porque nada les gusta más que ganar en casa del rival. Yo les envidio. Sé que en el fondo tienen razón y que los últimos hechos avalan su optimismo (para mí temerario), y yo quisiera sentirme como ellos. Argumentos me sobran. Pero no puedo.

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Ayúdame Tomás. ¿Tú cómo lo haces? Reconozco que yo no tengo la fe inquebrantable que te adorna ni esa capacidad de resurgir del último varapalo con la cabeza bien alta mientras los jugadores culpables del mal rato que acabas de pasar aún están en la ducha. Entre nosotros, yo aún sufro pesadillas con el Steaua, el Metz y el Piojo López. Los traumas no se curan. Por eso, yo quisiera ser como tú.

Si la situación fuera a la inversa, no dudes que yo ahora mismo estaría temiéndome lo peor y tú sigues tan pancho. De verdad, ¿cómo lo haces?.

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