Mañana es un buen día para preguntarse: “¿Qué haría Johan Cruyff?”

Emotivo. Un Clásico es ese partido que por lo menos dos veces al año llega con la vitola de ser ‘El Partido del Siglo’. El de mañana se presentaba un poco mustio. Con el Barcelona diez puntos por delante en la tabla a falta de ocho jornadas y con los cuartos de final de la Champions League a la vuelta de la esquina cabía la posibilidad de reservar efectivos de cara a mayores retos. Pero al final, la cabra tira al monte. No hay manera. Un Barça-Madrid son palabra mayores y hay que afrontarlo como se debe. Como si después de esos 90 minutos se fuera a prohibir el fútbol.
Mala suerte. Este Clásico viene además marcado a fuego por la reciente muerte de Johan Cruyff, que le dará un toque (todavía más) épico al encuentro. En eso el Madrid ha tenido mala suerte. Cualquier posibilidad de que el Barça se tomara el partido como un trámite de cara al duelo contra el Atlético ha quedado descartada desde el momento en el que los jugadores salten al campo con un mosaico en memoria del holandés y en la pechera de los blaugrana se pueda leer: “Gràcies Johan”. Eso no asegura el triunfo, pero será un acicate.
En momento de duda... ...apele a Cruyff. Ese debería ser el lema de cualquier empleado del Barcelona. Guardiola explicaba el otro día que cuando en Múnich se vio “con la soga a punto” cuando perdía ante la Juventus y tenía 45 minutos para equilibrar la eliminatoria pensó en “qué hubiera hecho Cruyff”. Cambió el esquema de juego y jugó con cuatro extremos al tiempo que retiraba a un central para dar entrada a Thiago. Y le salió bien.
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La pregunta. Así que ante lo que se avecina mañana sábado, que ya ha quedado claro que no es un partido de relleno por ninguna de las dos partes, el Barcelona deberá preguntarse en los momentos de zozobra (que es el Madrid y los habrá) qué haría Johan en cada momento del juego. Sería la mejor manera de honrarle. Incluso perdiendo.
La respuesta. El primer mandamiento de Cruyff era que “como soy yo el que tiene que ver todos los partidos, el primer interesado en que pase algo interesante y divertido en el campo soy yo. Yo voy al fútbol para divertirme y siendo entrenador estoy obligado a ver todos los partidos de mi equipo, por tanto, es mi responsabilidad que pase algo que valga la pena”. Actúen en consecuencia.



