Depresión actual de La Rojita, depresión futura de La Roja

Aritz Gabilondo
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
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La depresión del fútbol español parece haber alcanzado también a las categorías inferiores, aquel islote en el que nos refugiábamos hasta hace poco tras los fracasos de la absoluta. No hay duda de que las patas de la mesa las sujeta siempre el fútbol base. Para bien y para mal. De hecho, aquellos veranos plagados de éxitos juveniles tuvieron su continuación luego en la élite con la conquista de dos Eurocopas y un Mundial. Eran esos mismos chavales pero con barba y tatuajes. Por desgracia, tanto baño de espuma nos hizo cerrar los ojos y olvidarnos de lo más importante: lo que estaba por venir. Lo presente estaba ya vivido; lo futuro es lo que se cuece estos años en la formación.

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Y lo que se cuece, visto lo visto, no es marisco como el que nos llevamos a la boca anteriormente. Con la eliminación ante Inglaterra de la Sub-19, que no estará ni en el Europeo ni el Mundial Sub-20, el panorama de los últimos años es desolador. Ya son tres Mundiales Sub-17 y dos Sub-20 consecutivos los que estará España sin participar. Se puede tener mala suerte un día, pero no siempre. Ese paréntesis significa más de un lustro sin que los talentos españoles compitan al máximo nivel, ni obtengan experiencias, ni sepan lo que significa representar a la Selección en una gran cita antes de que sean llamados por la absoluta para alguna, si es que eso ocurre. Todo lo contrario que franceses, alemanes o ingleses, en Europa, y argentinos, brasileños o uruguayos, en el resto del mundo. Sus rivales directos del futuro, se supone.

Además, la Sub-21, el paso intermedio entre niños y hombres, también coquetea estos días con la eliminación continental tras tampoco participar en la anterior Eurocopa. Un desierto total, en definitiva. Los técnicos de la federación se quejan de una liga juvenil anticuada y deteriorada. Los clubes, de que la Selección se lleva a sus mejores futbolistas en momentos clave de la temporada. Y mientras, nosotros, comprobamos como ya ni las televisiones están pendientes de lo que haga la Sub-19 en un partido tan trascendental para el futuro del fútbol español. Tocamos el cielo en la absoluta gracias al trabajo de base y sin embargo ahora parece como si la base no importara. Así nos va. Y así nos irá, que es lo peor...

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