La Fábrica, plus de garra y de entrega
Yo viví un Madrid en el que los canteranos trabajaban mirando al primer equipo. Quizá el contexto era otro. Sólo había un par de extranjeros o tres y no existía el concepto de comunitario. La cantera siempre fue una manera de ahorrar pasta y de tener un plus de garra y entrega. Yo aún sigo teniendo ese sentimiento que, además, estoy intentando transmitir a los chavales desde dentro. En mi caso estuve tres años en aquel gran Madrid de los Del Bosque Camacho, Pirri, Goyo Benito o Juanito... Molowny me puso de lateral izquierdo por una lesión de Camacho y ahí estuve tres años. Pocos podrán decir, como yo, que han jugado en todas las posiciones del campo...
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Después me tocó vivir el Madrid de los García, con Luis de Carlos como presidente. Había jugadores de mucha calidad, muchos con buenas ofertas que se quedaron porque el club no los dejaba salir. Tuve, incluso, la suerte de coincidir otros tres años con la Quinta del Buitre, una hornada de gran calidad que marcó una época en el Madrid. La cantera siempre estará ahí. Es una seña de identidad.
Isidro jugó en el Real Madrid de 1977 a 1985.



