Por favor, un golito...
El Atlético necesitaba ganar al Villarreal y, aunque luchó, no lo consiguió. Al conjunto madrileño le faltó chispa y no hizo un buen partido. Un empate que resulta negativo porque aleja a los rojiblancos de un Barça que se escapa...

La Liga. El Atlético necesitaba ganar para no decir casi definitivamente adiós a la Liga. No lo consiguió, aunque sí luchó hasta el final por hacerse con los tres puntos. El Villarreal se le sigue atragantando al conjunto de Simeone. Los de Marcelino llegaron al Calderón en busca de un puntito y al final se lo llevaron. No hizo un buen partido el conjunto madrileño, falto de chispa. La Liga se ha puesto casi imposible, aunque el siguiente partido es en el Bernabéu y el Atlético llegará por delante de su rival capitalino.
El tercer puesto. El empate es negativo por cuanto aleja al equipo rojiblanco del primer puesto, de ese Barcelona que se escapa. No es del todo malo si el equipo si se mira desde la otra perspectiva: el Atlético mantiene esos seis puntos de distancia con el Villarreal, que lucha por meterse entre los tres primeros. Una derrota sí hubiera complicado ese objetivo, aunque tampoco hay que descuidarse. El Atlético, no obstante, tiene ahora la parte más complicada del calendario y una vez superados los escollos de Real Madrid y Valencia, el calendario será más sencillo. Para unos el punto no vale casi nada. Para otros, será al revés. Habrá que quedarse en el término medio y valorarlo como se merece. Quedar entre los tres primeros parece a salvo.
Sin gol. El Atlético no ha tenido gol a lo largo de la temporada y esto ha propiciado que el equipo sufra mucho y se ha dejado puntos importantes a lo largo del campeonato. Sin gol es complicado ganar. Griezmann acumuló una jornada más sin marcar y van cinco en Liga y los tantos del francés son oro para el Atleti. El delantero estrella se marchó y ha sido Torres el que ha marcado en estas últimas jornadas. Pero sin hacer goles...
Las bajas. El Atlético acusó demasiado la ausencia de un futbolista como Carrasco, un jugador con desborde y velocidad, lo que le faltó ayer al conjunto rojiblanco. Al equipo de Simeone le faltó esa aceleración en los metros finales que le da Carrasco. Entre unas cosas y otras, el Atlético ha ido mermando su potencial y en partidos ante conjuntos complicados como el Villarreal, esto se nota. La afición, que aplaudió a Adrián en su vuelta al estadio rojiblanco, se marchó desencantada y triste, quizá con la mira puesta en la Liga de Campeones.
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En casa. El Atlético tiene más problemas en casa que cuando juega fuera. Cuando los del Cholo juegan como visitantes lo hacen más cómodos, se sienten bien dejándose dominar y saliendo a la contra. En el Calderón los equipos se cierran, sabedores también de los problemas rojiblancos con el gol. El Sevilla lo hizo de manera descarada y sólo tuvo el objetivo de llevarse un punto. El Villarreal también montó un buen entramado defensivo y le dio resultados. El Atlético se atasca en casa, le cuesta. Fuera se mueve como pez en el agua y encuentra los huecos que no tiene en el Manzanares. La inspiración individual de alguna de sus estrellas o el balón parado le han dado puntos, pero cuando ninguna de estas dos cosas aparece, llegan los problemas. Ante los poderosos, el Atlético no ha podido ganar en el Calderón.
La Champions. Ahora llega el reto de la Champions y el objetivo rojiblanco está claro: superar esta ronda y estar entre los ocho mejores clubes. El PSV no es una primera potencia, pero hay que tratarle con el respeto que se merece. El año pasado el Atlético tuvo una eliminatoria de infarto ante el Leverkusen y esperemos que en esta ocasión sea menos sufrida.



