El gol de Castro que hizo soñar

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La Liga ya está en su sitio. Sporting y Barcelona cumplieron el trámite del partido pendiente porque así hay que considerarlo. El líder hizo valer su condición de favorito con una velocidad menos de lo habitual, ante un rival que se atrincheró bien atrás, que soñó con sumar algún punto con el gol de Castro pero al que De Burgos Bengoetxea se encargó de mantener a raya. La afición y los jugadores rojiblancos se fueron molestos con la actuación del árbitro. Ni el más insensato puede pensar que el colegiado haya sido el causante de la derrota del equipo de Abelardo, pero sí que cortó de raíz cualquier intento de los jóvenes locales de subirse a las barbas de los barcelonistas en la fiesta de El Molinón.

El segundo gol de Messi, cuando no habían pasado ni cinco minutos del tanto del empate local, parte de un posible fuera de juego del astro argentino, que el asistente no se atrevió a señalar (amagó para levantar el banderín). Y la segunda acción polémica fue la caída de Halilovic en el área azulgrana en la segunda parte, jugada abierta a discusión, pero ante la que no quiso saber nada el árbitro vasco. No tiene suerte en Gijón el hijo de Burgos Núñez, colegiado también de la máxima categoría en los años 80. De Burgos Bengoetxea empieza a ser recordado por sus errores cada vez que pisa el césped del estadio gijonés que ayer vivió la fiesta de los ‘hermanos Fernández-Martínez. Abelardo y Luis Enrique, ambos de sangre rojiblanca, jamás olvidarán este día en el que se enfrentaron desde el banquillo, al margen del resultado.

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