Intermitencias fatales de la luz
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El fútbol es pura electricidad…, a veces. Pero a veces también no basta la electricidad, porque ya se sabe que se producen cortocircuitos. Por ejemplo, anoche Messi estuvo cortocircuitado por sí mismo, como Busquets. El resultado de esas intermitencias no las podía resolver la electricidad indudable de Neymar, que también tuvo sus cortocircuitos. El resultado de esas intermitencias fatales de la luz es el empate que en otro tiempo hubiera sabido a gloria en este campo del Valencia.
Pero el Barça ahora nos tiene mal acostumbrados y ya esperamos cualquier cosa sublime, iluminadora, de esa electricidad. Esta vez no alumbró nada en el primera parte, aunque tenía Neymar a tope su electricidad casi milagrosa; tuvo que ser el entusiasmo de Luis Suárez el que pusiera remedio a la nada, pero un poco de Alcácer es mucho y el valencianista cumplió su cometido como si en él hubiera cristalizado la luz que en el primer tiempo regaló infructuosamente el brasileño.




