Dios salve a España
El amigo Labi ‘Champions’ arengó a los internacionales antes del duelo con los ingleses. Dio suerte a una España que sigue en proceso de recuperar sus esencias. Alicante vibró con un triunfo merecido y con los golazos de Mario y Cazorla.

Victoria de peso. El rival no era cualquiera: Inglaterra. La Pérfida Albión. Los creadores de este maravilloso invento llamado fútbol. Tenían a más de 4.000 fieles rugiendo en las gradas del Rico Pérez. Y Sterling, Kane y compañía amenazantes con sus imponentes camisetas blancas. España venía de darse varios batacazos en los amistosos ante rivales ilustres (Francia, Alemania, Holanda...). Y era viernes 13, que tampoco ayudaba a ser optimista. Hubo que esperar al segundo acto del partido (sobró la primera parte), pero mereció la pena. La reanimada tropa de Del Bosque supo tumbar todos esos resquemores con una actuación soberbia, convincente, estética, demoledora... La escenografía también nos elevó el ánimo. Hemos recuperado la vestimenta de toda la vida. Camiseta roja y pantalón azul, como debe ser. Así reconozco mejor a esta España que no hace tanto nos regaló dos Eurocopas y un Mundial que jamás olvidaremos. El equipo mostraba el entusiasmo adolescente de los que van de estreno. Alegría en el juego, en la propuesta, en la manera de elegir los tiempos. Sólo chirriaba el ataque, donde la fórmula de combinar a dos nueves puros (Diego Costa y Paco Alcácer) resultó fallida. Con el brasileño no es nuevo. Un gol en diez partidos. Del Bosque debería pensárselo y no insistir en una apuesta que no cuaja...
Arte puro. Todo cambió cuando irrumpió Manuel Agudo Durán en escena. Me preguntarán, ¿y ése quién es? Pues ni más ni menos que Nolito. Un artista picassiano que hace del fútbol un monumento a la imaginación y al descaro. Si llevase capote sería Morante de la Puebla. Se sacó de la manga unas fintas en corto y un par de caños dignos de montar en una película de dibujos animados. Su alegría sanluqueña contagió al equipo, que ya iba bien servido con la sobriedad de Bartra en defensa (el chaval se matriculó con una actuación imponente), Busquets en la contención (un muro, The Wall para los ingleses) y Alba y Mario Gaspar abriendo autopistas por las bandas. En este último me voy a detener más...
Noticias relacionadas
Oliver y Benji. Su golazo hubiera servido para ilustrar la escena cumbre de la famosa serie japonesa de animación. Cesc se la picó por arriba en plan fútbol sala y ahí apareció nuestro héroe. Mario Gaspar (lateral derecho de guardia por las lesiones de Juanfran y Carvajal) nos ayudó a crear una nueva legión de seguidores de La Roja. Ese giro en el aire arqueando su cuerpo para volear la pelota en media chilena lateral fue el no va más. Si eso lo meten Cristiano o Messi tenemos tema de conversación para varias semanas. Hart, un porterazo, apenas pudo amagar su estirada sabiendo que era una misión imposible. Hasta los ingleses que habían dejado la Fancy Dress Party y las birras para ver el fútbol se entregaron al crack del Villarreal con sus aplausos. Súper Mario se ha ganado el derecho a luchar por ir a la Eurocopa. ¡Jugón!
Iker se pone a 100. Otro de los atractivos de la noche era ver si Casillas podía mantener virgen su portería y sumar el centenar de partidos imbatido. Y fue fiel a su reto. Un disparo de Rooney a la madera fue el preámbulo de su paradón a Sterling. Fue en el minuto 92 y 48 segundos. Cosas del destino. El capitán sigue aumentando su leyenda. Empeñarse en anticipar su jubilación es absurdo. Que le retire el fútbol el día que sus guantes pierdan su magia. Pero no le veo rindiéndose. Ni a España. Hemos vuelto.



