La fábrica del fútbol
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Basta que tres o cuatro jugadores conspiren para jugar al fútbol como es debido para que un equipo que está en situación de espera (de espera a que vuelva Messi) se reactive, despierte y ponga en marcha la experiencia que da haber pertenecido, y pertenecer todavía, a una fábrica de fútbol. Esos jugadores activados desde el inicio fueron Iniesta y Busquets; este último siguió hasta su sustitución dando un recital de enorme elegancia, como si todo lo que hiciera fuera fácil. Iniesta moderó en algún momento su dedicación, pero dejó muestras de esa fabulosa sensación de hombre tranquilo.
Ver a estos dos futbolistas es ver fútbol en estado puro, aunque alrededor no haya otra cosa que voluntad, materia esencial del fútbol pero nada más. Sin embargo, se activaron otros dos, Suárez y Neymar. Neymar es el centro del fútbol, su corazón y su alegría. Lo demás fueron filigranas sin delicadeza, pero esa efectividad que tiene delante el Barça hace que el fútbol respire hasta cuando no se juega.




