Tenemos cuentas pendientes

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No es la histórica rivalidad con el Bayern Múnich ni la más reciente con el Barça (hasta hace diez años, los azulgrana eran unos becarios en Europa). Pero hay que reconocer que el París Saint-Germain es un equipo que no nos trae buenos recuerdos a los madridistas. El único agradable que me dejaron los franceses fue por una causa triste para nosotros. El 4 de octubre de 1994 se celebró el merecidísimo homenaje a Juanito en el Bernabéu. El PSG como invitado. Goleada aplastante: 4-0. Gordillo, que volvió a vestirse de blanco ex profeso para recordar a su compadre, metió el 1-0, de penalti. Todo fue muy emotivo.
Pero en Europa el PSG nos ha amargado varias veladas. En la de 1993 me tocó sufrirlo en mis carnes. Me fui al Parque de los Príncipes como un aficionado más. El 3-1 de la ida me hizo viajar a París muy tranquilo, pero en el minuto 90 palmábamos por 3-0. La hinchada francesa, la facción más radical, nos mostraba banderas del Barça en señal de mofa y regodeo. Pero en el 93’, minuto de gloria vikinga, Zamorano puso el 3-1 que forzaba la prórroga. Estábamos festejándola cuando llegó un rugido de la otra parte del estadio. Gol de Kombouaré, 4-1, humillados y a casa. Un año después también nos tumbaron en la Recopa (única competición que jamás ganó el Madrid). No es que hoy me den miedo, por mucho que Ibra, Cavani, Di María o Matuidi te obliguen a ser respetuoso. Pero el Madrid, por muchas bajas que sufra, tiene a Cristiano. Él vale por todos juntos...



