Nunca se cansaba de aprender
Puede ser que aún quede gente que se sorprenda de ver a Keylor Navas. Cada vez menos, supongo. Pero a los que le conocemos bien no nos pilla de nuevas. Para nada. A los que lo sufrimos en nuestras carnes en cada entrenamiento no deja de ser lo normal disfrutar con cada uno de sus vuelos. Todos sabíamos que su sitio estaba más allá de un club humilde como el Levante. Que ese chico había nacido para hacer algo grande y llenar su museo personal de títulos. A cualquiera que le preguntes, te dirá lo mismo. Su capacidad de progresión, sus incansables ganas de aprender y mejorar día a día y, por supuesto, sus condiciones. Todo era cuestión de que explotara... Y explotó.
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Yno me cabe duda de que todos nos sentimos orgullosos de él. De su humildad y su fe. Recuerdo que, cuando llegó, empezó tímido. Al principio le costaba darte instrucciones en el campo. Pero se fue soltando. Y de qué manera. Terminó siendo uno de los pilares de aquel vestuario. Su peculiar humor, soltando cualquier gracia con el mismo rostro que parando un penalti, y los bailes de reggaeton que nos marcábamos dándolo todo... ¡Qué recuerdos! Y es que al final te das cuenta de que eso (los amigos) es lo mejor del fútbol.
Juanlu jugó con Keylor en el Levante (2011-13).



