A la Real le faltó instinto asesino

Roberto Ramajo
Corresponsal en Gipuzkoa de As
Nacido en Irún en 1981. Entró en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa del Diario AS. Desde entonces cubre la información de la Real Sociedad. En 2006 entra en Radio Irún y se encarga de los deportes de la comarca del Bidasoa. En 2020 es nombrado Jefe de Deportes de la Cadena SER en Gipuzkoa.
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A la Real Sociedad de David Moyes le sigue faltando instinto asesino. Le cuesta salir a morder al rival, dejar claro quien manda en Anoeta. Da la sensación de que sale contemplativo, esperando a ver por dónde respira el contrincante de turno que visita San Sebastián. Y el derbi vasco de ayer demandaba otro estilo más agresivo, para meterse pronto en el partido y, de paso, enganchar a la grada. La calidad de su fútbol, en las contadas ocasiones que asoma en ataque, se le presupone con la plantilla que tiene este año el equipo txuri-urdin, pero si a eso no le añades intensidad, permites al Athletic jugarte de tú a tú, y tener tantos méritos para llevarse el derbi. Y eso es lo que ocurrió ayer.

No quiere decir esto que los jugadores de la Real no tuvieran la actitud necesaria para afrontar un partido tan caliente como éste. Desde ese punto de vista, no se les puede pedir más. Y con eso estuvieron cerca de llevarse el triunfo en un arranque de locura final, en el que Jonathas, Vela y Xabi Prieto pudieron haber decantado el derbi. Pero faltó el instinto asesino, ese que ha definido a las mejores reales de la historia. En la definición. Y en la forma de afrontar el partido. Le faltó pasión, la Real de Moyes fue demasiado correcta, excesivamente plana en un partido que demandaba jugar un poco más con el corazón, ese que siempre está dentro del instinto asesino.

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