El tridente debuta con pinchazo

Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Creía haber suturado el Espanyol las magulladuras que le ocasionó el Real Madrid, sobre todo gracias a su brillante triunfo ante el Valencia del martes, cuando el Deportivo las reabrió inesperadamente y les echó sal. La exhibición de Lucas Pérez eclipsó el debut de un afilado tridente que auguraba una gran tarde perica —Marco Asensio, Caicedo y Gerard Moreno— y que acabó con un monumental pinchazo de todo el equipo. La imagen de Diop en el segundo tiempo, tendido sobre el césped con muecas de dolor y expulsado al unísono, es la imagen de que lo que fue el Espanyol en Riazor. Un tratado de impotencia.

Porque el propio senegalés tuvo el 2-1 al borde del descanso en un chut al palo, el 3-0 pudo ser en fuera de juego y se puede interpretar que Sidnei cometió un penalti sobre Gerard Moreno. Pero el Depor mereció ganar tanto como el Espanyol perder, y por goleada. Lentos, espesos, ofuscados, no tuvieron los pericos ideas con el balón ni colocación tras él. Rebasaban sus líneas cual cuchillo caliente hundiéndose en mantequilla. El Espanyol es bipolar y eso es harto preocupante, pues si algo tiene la Liga es que se considera el torneo “de la regularidad”.

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