Soldado de rojo y Leo en el juvenil

Alfredo Matilla
Redactor Jefe
Nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real, 1982), es redactor jefe. Licenciado en Periodismo, entró en AS en 2005, donde pasó por la sección del Madrid, fue Delegado en Cantabria (2008-2012) y jefe de sección de AS.com (2012-2022). Tras su paso por Relevo, regresó a casa en 2026. Es Máster en Psicología Deportiva y autor del libro 'Por si acaso'.
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El Villarreal es líder de la Liga por primera vez en 16 temporadas. Y más allá de darse el gusto de mirar la tabla, lo vital es que ya tiene lejos a su competencia para incomodar a los grandes. Deja, por ahora, al Athletic a 13 puntos, al Sevilla a 11 y al Valencia a 7. Y lo hace con lustre, apoyado en su hambre (24,3 años de media ante el Atleti) y con una sociedad en ataque (Soldado-Baptistao) tan buena como curiosa.

Soldado ha empezado su reconquista como un tiro. Lleva dos goles y tres asistencias. Jugó tocado y se la lió a Godín. Todo por volver a ser el que fue. No olviden que, pese a no verle de rojo desde 2013, es el 9 con mejor promedio con Del Bosque. Hizo 7 goles en 537 minutos, uno cada 76’. Villa, referente, marcó cada 98’. Y Costa, el titular ahora, cada 662’. Lo de Baptistao no lo sabrá ni él. Marcelino lo quiso con 18 años. Una tarde, en mayo de 2011, encontré al técnico en El Sardinero para ver un Racing-Rayo juvenil. Supuse que acudió a animar a su hijo Sergio, canterano en Vallecas. Negativo. “Lo tengo muy visto”, bromeó. Después, di por hecho que fue a espiar a Lass, una joya que ya brilla. Error. “Al que no le quito ojo es al 9, Leo”. Enamorado es poco. No paró hasta ficharle este verano. Llegó cedido del Atleti. Sin cláusula del miedo fuera del Calderón y dando pánico a todos sus rivales en El Madrigal.

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