El poder atómico de Pau Gasol

Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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El impacto de Pau Gasol en el baloncesto FIBA es de una dimensión a la que sólo el tiempo hará verdadera justicia: uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto de selecciones y uno cuya influencia en el juego es integral, atómica. También con 35 años, también desde que dosifica esfuerzos y también, ayer tuvimos otra prueba, con problemas físicos que desaconsejaban que acumulara minutos. Jugó 31 y deshizo el nudo con olor a chamusquina que se le estaba haciendo al partido. Esta vez fue a base de triples, récord incluido. Otras, casi siempre, bailando en la zona. Y muchas veces por todas partes: en ataque se le caen los superpoderes de los bolsillos.

Después de la exhibición de Gasol parece un pecado decir que no es sano depender tanto de él. Pero es cierto. Y después del recital del último cuarto parece de cenizo recordar que España­, el equipo, ha estado lejos del nivel colectivo que le va a exigir los rivales que vienen. Pero también es cierto. España ha dado motivos para el pesimismo pero sigue viva y, por lo tanto, con la redención a tiro. Porque, por encima de todo, España tiene a Pau Gasol.

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