La afición sí que juega al ataque

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Con el madridismo no puede nadie. Ni la mala fecha (un 29 de agosto sigue mucha gente de vacaciones fuera de la capital) ni la hora (a las 22:30 los niños difícilmente pueden ver un partido si encima viven lejos del Bernabéu) ni los pobres resultados de la pretemporada (el 0-0 de El Molinón no ayuda...). La afición sabe estar a las duras y a las maduras. Es consciente de que empieza un proyecto que se ha trastabillado en su primera entrega, pero lo de Gijón hay que archivarlo ya. Hay que aprender de los errores y corregirlos. Si se van a reunir el sábado 83.000 madridistas (y 1.300 béticos) para ver el late-night match es para ver un buen espectáculo. La pasión por el juego nunca se pierde. ¿Alguien asegura que Cristiano no va a reencontrarse con las redes o que James se saque la espina por su suplencia con un golazo?

Benítez lo ha mamado en la grada del estadio cuando iba al Gallinero como aficionado. Sabe que el Bernabéu es duro y exigente. Pero también generoso si le ofreces lo que busca. Y lo que pide es fútbol de ataque, verticalidad, ambición, alegría y descaro. El estadio se quedará pequeño ante el Betis porque hay hambre de fútbol y de goles. Será el primer gran examen para Rafa. El reto estimula. El equipo (y el técnico) deben estar a la altura de esta gran afición.

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