Devaluarse es una mala opción...

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Vamos a resetearnos a 48 horas del arranque oficial del Proyecto Benítez. El técnico madrileño hereda un plantillón de 27 jugadores, en el que habrá que dar al menos cinco bajas (Marco Asensio, Odegaard y Lucas Silva cedidos, y Ramos y Casillas...). Estos dos últimos son los que generan las dudas y el desasosiego entre la afición madridista. Que se vayan de golpe los dos capitanes es un hecho digno de estudio. El presidente debe mirárselo bien. Hay precedentes de tronío que señalan el problema: Hierro, Raúl... Y ahora Iker y Ramos. Aceptemos que lo del portero era inevitable por el paso de los años y el deterioro emocional del canterano con el núcleo duro del Bernabéu. Y lo de Sergio es como una bronca familiar en la que los orgullos impiden a ninguna de las dos partes dar el primer paso en busca de la reconciliación.

Pero asumiendo su triste marcha (a mí me apena mucho, para qué engañarles), lo peligroso es ver cuáles son las ruedas de recambio. ¿Es De Gea mejor que Iker? Todavía no. Courtois sí que lo es, pero no ha habido una tentativa seria para ficharlo. ¿Es mejor Garay que Ramos? Lo siento señores, pero no estoy para bromas. Si al final repetimos plantilla y los cambios son De Gea (o Kiko Casilla) por Iker y Garay por Ramos, la conclusión es obvia: nos espera un Madrid devaluado...

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