La rivalidad pasa por el respeto

Raúl Romojaro
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Las motos son otra cosa, el deporte debería serlo. Emoción, rivalidad, superación, espectáculo... no pitos, ni insultos. Me apasionan las carreras desde que tengo uso de razón y no puedo compartir que bajo el argumento de la libertad de expresión se falte al respeto a un piloto... ni desde luego a nadie. Silbar a Lorenzo cuando acababa de jugarse la vida a 340 por hora me parece tan inaceptable como incomprensible. Por supuesto que entiendo que cualquiera prefiera apoyar a Rossi antes que a otro, aunque no a costa de menospreciar al contrincante.

Pitar al himno nacional es algo ya tan habitual en Montmeló que no merece ni comentarios; lo tristemente novedoso es hacerlo al ganador, sea quién sea. Que ya ocurriera en Italia con el mallorquín me pareció feo, que se haya repetido en Cataluña resultó vergonzoso. Estoy convencido de que lo sucedido entristece a Lorenzo, no es la reacción que puede esperar alguien que lo ha dado todo buscando la excelencia del triunfo. Esta afición no debería tomar un rumbo tan equivocado...

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