Asturias será juez de la Vuelta

Asturias será juez de la Vuelta

De Asturias debe salir este año el vencedor de la Vuelta. No sería novedad. Ha sucedido en diecinueve ediciones. La carrera llegará al Principado muy seleccionada, tras el bestial recorrido por Andorra —seis puertacos en 138 kilómetros— y después sólo quedarán cinco etapas, con el picante de la clásica por los puertos madrileños. Lo que sí será novedad este año son las ascensiones donde acabarán las etapas en Asturias: en Sotres y en la Ermita de Alba. Hasta allí se fue Juan Antonio Gutiérrez y hoy se las presenta. Para situarles: Sotres está muy cerca del Naranjo de Bulnes. Prepárense para ver unas imágenes de escándalo, si el día acompaña y el helicóptero las puede ofrecer. La Ermita de Alba no se queda atrás; es territorio Angliru.

De la etapa de Sotres no esperen rampas bestiales. No las tiene. Es un puerto serio y continuado, pero sobre todo, de una belleza superior. La garganta del Cares y el Naranjo, a siete kilómetros en línea recta de Sotres, protagonizarán el recorrido. Uno de los atractivos del ciclismo son también los paisajes que atraviesa, y los del corazón de los Picos de Europa permanecen inéditos. Otra cosa será la etapa del día siguiente, la de la Ermita de Alba. Se trata de una subida severa, con desniveles superiores al 20%, que llega precedida de la Cobertoria. Cerca, algo más al norte, se encuentra el Angliru. En esa zona no hay puertos menores y, encadenados, la pueden armar gorda. Asturias, un año más, recupera el protagonismo. Turística y deportivamente.

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