Tribuna libre

Hasta siempre, amigo Miguel

La FEB tuvo la suerte de contar con un hombre de baloncesto y de deporte en general, que dejó huella.

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Ayer nos rompió el corazón el inesperado y repentino adiós de un amigo, una buena persona con la que habíamos compartido inquietudes, nos habíamos ilusionado por proyectos y habíamos recorrido un buen trecho del camino de la Copa del Mundo 2014.

A Miguel de la Villa lo acabó llevando hasta la Federación Española su pasión por el baloncesto, sólo comparable a su pasión por el Estudiantes —o quizás a la inversa—, en cuyo Magariños pasó el jueves por la tarde, junto a amigos y compañeros, parte de sus últimas horas.

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Fue un hombre del baloncesto pero también del deporte en general, al que se dedicó desde varios cargos públicos. En todos ellos dio impulso a numerosos proyectos y, sobre todo, dejó huella de su profesionalidad y su generosidad, dos de sus muchas cualidades, que siempre puso al servicio de todos sin excepción. En la FEB tuvimos la suerte de contar con él en los dos grandes eventos que hemos organizado en la última década, el Eurobasket de 2007 y la Copa del Mundo 2014. El recuerdo que nos dejó tras uno y otro es y permanecerá imborrable.

Hoy en el cielo hay una inmensa alegría, la tuya, sólo comparable al inmenso vacío que nos dejas. Hasta siempre, Miguel.

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