El día que se ganó la renovación
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Hace un año, Sergio Álvarez estaba con pie y medio fuera del Celta. Era el suplente de Yoel, acababa contrato y la dirección deportiva no tenía pensado renovarle. La pronta salvación provocó que Luis Enrique le premiara con la titularidad en los tres últimos partidos de Liga. El meta, empedernido nadador a contracorriente, no se tomó esos tres encuentros como un regalo, sino como una oportunidad para ganarse el jornal. Y así lo hizo. Se lució con tres partidazos y se ganó la renovación. Para el recuerdo quedarán una antológica parada en Pamplona (parecida a la mítica de Casillas contra Perotti) y su exhibición contra el Real Madrid.
Un año después, la vida le sonríe a Sergio. Es el portero titular del Celta y está completando una temporada espectacular. Ya ha desquiciado a las delanteras de Atleti y Barcelona. Ahora pretende repetir ante los blancos. Su actuación será clave para que el Celta triunfe esta noche y se acerque aún más al sueño de Europa. Enfrente tendrá a su gran ídolo, Iker Casillas. Esta semana reconoció que medirse a él era un sueño cumplido. Y eso que hace unos meses estaba desahuciado. El fútbol siempre te ofrece revancha...




