Villamor nos regala esperanza
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Auténtica conmoción ha provocado que Dani Pedrosa se baje de su moto de forma indefinida. Es uno de los nombres importantes del Mundial y que se vea obligado a tomar esta drástica decisión lo dice todo sobre la gravedad de la situación. Su comparecencia sonó a despedida, no sólo por la seriedad del mensaje sino también por la ausencia de una alternativa esperanzadora. Dice el piloto que ha consultado a los mejores especialistas del mundo y seguro que así ha sido, nadie puede desear más que él encontrar una solución. Pese a ello, y sólo con la intención de que la amenaza de la retirada no se concrete en una lamentable realidad, me voy a permitir aconsejarle que no deje de valorar la opción que representa el doctor Ángel Villamor.
Conozco a este traumatólogo desde hace más de 25 años, cuando viajábamos juntos a los grandes premios, él como médico de la federación y yo como enviado especial del AS. Ha consagrado su vida a la medicina como una vocación inquebrantable y con una pasión inconmensurable. Su especialización se basa en una formación constante y exhaustiva que le ha convertido en una referencia internacional en la traumatología deportiva, con resultados que en ocasiones rozan lo milagroso. Y él, desde la prudencia que le caracteriza, cree tener una solución para la patología de Pedrosa, entre otras cosas porque ya la ha aplicado con éxito en otros pilotos de MotoGP. Si yo fuera Dani no me rendiría sin antes pasar por sus manos mágicas…




