El árbitro fue decisivo en el Camp Nou

Manolete
Redacción de AS
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Aunque sigo creyendo en la remontada estoy indignado con el arbitraje que sufrió el Atlético ante el Barcelona. González González fue un factor decisivo en la victoria azulgrana. A Messi le debió expulsar por su entrada a Miranda. El penalti no lo discuto, pero en el lanzamiento de falta de Messi, Busquets está en fuera de juego. Las protestas de Neymar con empujón al propio colegiado debieron acabar en roja. El agarrón de Rakitic a Godín es idéntico al que sufrió Raúl García con Sergio Ramos con diferencia de criterios arbitrales. Lo curioso es que este mismo colegiado fue el que la temporada pasada dirigió otra cita copera entre los azulgranas y la Real Sociedad y que también acabó con las protestas donostiarras por su actuación.

Nunca he sido partidario de buscar excusas en las actuaciones de los árbitros, pero tampoco soy partidario de ocultar una pésima actuación cuando ésta existe. Además, me decepcionó el Barcelona con su actitud. Sus protesta airadas y continuas no había por donde cogerlas y las caídas simuladas de Neymar son incluso superiores a las que hace Cristiano Ronaldo. Desde luego que los de Messi y compañía no deberían quejarse más en este apartado, por no hablar de la más que penosa designación del colegiado. Sin embargo nadie de los rojiblancos la cogió llorona. Hasta los aficionados lo tienen claro. Llenarán el Calderón y soñarán con la remontada. Argumentos tienen para ello.

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