Diario de una aventura

Regreso a Iquique, vuelta a la rutina

Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Se acabaron las vacaciones. El paraíso que para nosotros han supuesto los dos días en Uyuni, en Bolivia, a casi cuatro mil metros de altura, quedó atrás, y ya estamos en Iquique de nuevo, de vuelta a la rutina. Porque el Dakar termina siendo una rutina, que hoy voy a intentar describir.

Muy temprano, entre las 4:30 y las 6, suenan los despertadores en los diferentes chalets individuales (tiendas de campaña). Como autómatas, todos nos vamos levantando, recogiendo el saco, el equipaje, y guardando la tienda. Hago aquí un inciso para explicar que los tres primeros días me la tuvieron que hacer mis vecinos, porque no era capaz. Novatadas.

Noticias relacionadas

Sin casi tiempo para nada, nos colocamos en fila para montarnos en el autobús que nos lleva al avión. Nadie habla, y en cuanto te sientas en el bus o en el aeroplano, a dormir e intentar recuperar algún minutillo de sueño. Al llegar al nuevo campamento, montamos la tienda, nos aseamos en unas magníficas duchas mancomunadas, comemos algo, y a trabajar hasta que cae la noche y regresamos al individual.

Una rutina que cambió en Bolivia, donde pude vivir en directo como Barreda recibía las instrucciones para arreglar su manillar. Le pidieron el suyo a Demian Guiral, un piloto de Honda Sudamérica, que se lo cedió a Jeremías Israel, el mochilero de Joan, que a su vez le dejo el suyo al líder. Guiral iba a continuar con el manillar roto de Barreda, pero su batería se estropeó y se tuvo que retirar. No estaba muy triste ayer por la mañana el argentino, que asumió con deportividad lo ocurrido.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados