Ensayo para el jueves
Borbalán quiso deslucir el espectáculo con una expulsión fuera de tono a Coentrao (en la primera parte perdonó una a Álvaro, que metió los tacos a Cristiano y no pitó ni falta...). La clave fue la actitud y el triunfo final. Con 3-0 nos basta...

Simulacro perfecto. Seamos claros. Lo de ayer no era un partido más de Liga. Era un ensayo para lo que debe ser el jueves LA GRAN REMONTADA. Tras el indigesto regreso de los turrones navideños, se trataba de reencontrarse con la senda de la victoria. Ante el Espanyol consistía en ganar o ganar. Y en recuperar sensaciones. El experimento, con los blanquiazules aceptando ese papel secundario sin dar excesiva guerra, resultó satisfactorio. Empezando por lo primordial. El resultado. El 3-0 nos vale para tumbar al Atleti. Y conseguirlo sin un gol de Cristiano aumenta el mérito. El portugués no debe mortificarse de esa forma por no marcar. Que se guarde los goles para la soñada noche mágica de la Copa ante los rojiblancos. La clave está en creer. Empezando desde el aficionado más escéptico y acabando por los recogepelotas, que deben dar el balón a los hombres de Ancelotti con la celeridad de un meteorito fuera de control. Desde hoy y hasta el jueves, Carletto debe empapelar las paredes del vestuario con las frases de los atléticos, que ya se ven prácticamente en los cuartos de final. Ayer vi cosas buenas que alimentan el sueño. Bale se reencontró con el gol con un tiro libre fantástico. En el United deben estar poniendo más ceros a su súper oferta. James, más de lo mismo tras una asistencia mágica de Cristiano. Además, la defensa estuvo sólida y firme (ante el Atleti está prohibido encajar un solo gol). Sólo sobraron los pitos a Bale...
La jugada de la marmota. Es cierto que la jugada del galés fue casi calcada a la de Valencia. Se lanzó como un toro en plena estampida hacia Kiko Casilla y a su izquierda le acompañaba Cristiano. En el último instante, la mejor opción era pasársela al futuro Balón de Oro, que estaba a puerta vacía. Pero se la jugó. Como en Mestalla. Y falló. Como en Mestalla. El Tendido del 7 del Bernabéu, que no te regala los oídos ni en la noche de Reyes Magos, castigó con furia al Galgo de Cardiff en sus primeras intervenciones posteriores. Me pareció mal. Pitándole no se soluciona nada. El chaval debe aprender a ser más solidario, como hizo en su día Cristiano. Pero sin que su gente le aturda con esa agresividad inexplicable. Al final regresó la cordura y le dejaron tranquilo hasta el pitido final. El jueves necesitamos a un Bale hipermotivado y feliz. Sector hard del Bernabéu, tome nota, please.
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Espíritu Nacho. Fue lo mejor de la tarde. Su golazo en el 3-0 me llenó de orgullo. La alegría desatada del chaval de Alcalá de Henares estaba justificada. Este es vikingo de raza desde que tenía los dientes de leche, en la adolescencia y en su plenitud actual, casado y con la cabeza bien amueblada. Nacho es el prototipo de canterano ideal. Aplicado, profesional, comprometido y siempre dispuesto a partirse la cara por el escudo. Con once nachos, ante el Atleti pasamos seguro. Copiemos su espíritu. Y el de Carvajal, otro canterano ejemplar que el jueves será titular. Hoy cumple 23 años. ¡Felicidades, Dani!
¡Remontaremos! Eso me transmiten los merengues de las peñas Piornalega, Casas del Castañar, Garganta la Olla, Pimentonera de Jaraiz de la Vera, Valdastillas, Ave Fénix, Calatayud Merengue, ‘Hat-Trick’ de Albal, Gran Capitán de Zaragoza, El Buitre de Alange, Huapango, Arevalense, Esplugas, Argamasilla y dos madridistas de bandera como Arturo y doña Manolita. La señora, de 72 años, vivió el sueño de ver el partido en el palco del Bernabéu. ¡Grande doña Manolita!



