La sangre caliente de Contra
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La marcha de Cosmin Contra, cocinada a plazos y alargada hasta prácticamente el esperpento, deja huérfano al Getafe. Se va un icono, uno de los personajes más importantes de la historia más brillante del club. El hombre que marcó en el Allianz Arena y luego se atrevió a sentarse en el banquillo en el momento más complicado. La forma de gestionar su despedida demuestra además que es quizá el primer gran azulón de sentimiento que ha existido en el Getafe moderno. Por eso la grada miraba con tristeza mientras enfilaba por última vez el túnel de vestuarios tras la derrota de ayer ante el Rayo. Triste despedida, Cósmico se merecía más.
Frente a esa sensación quedan los números, mentirosos y fríos. El Getafe que deja Contra es el peor a estas alturas de competición. Diecisiete puntos son muy pocos, menos que nunca. El equipo cambió la actitud y el espíritu. Volvió a competir con todos y contra todos, pero ahora no gana y de eso se trata en fútbol. El hombre de la sangre caliente, el rumano que encarna el espíritu más reconocible del gran Geta de la pasada década ha imprimido su carácter, pero sin embargo no ha podido hacer lo mismo con su talento. Al Getafe le falta gol y unas cuantas cosas más. A Quique Sánchez Flores, su sustituto, le toca ahora encontrarlas y no lo tendrá nada fácil. Él fue el primer entrenador azulón en la máxima categoría y su misión es no ser el último. Otro lateral derecho empujará desde China. ¡Gracias Contra! Hasta pronto.




