El Barça, andante ma non troppo
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Pedro es el resplandor del Barça. Ese gol, tan madrugador, marcado casi una hora antes en Canarias, significa la firma de su voluntad. Hay futbolistas que se contagian de la lentitud del alma de su equipo y hay otros, como Pedro, que exhiben su rabia como una manera de despertar a los suyos. A ese resplandor suyo le siguió una larga noche en la tarde. El gol de Suárez fue, de nuevo, la expresión de la rabia de un futbolista que fue recibido a arañazos y quiere reivindicarse como un niño al que no le fue bien al principio en la escuela. Estos dos futbolistas proceden de estirpes humildes, aquellas que, como dice Gabriel García Márquez al final de Cien años de soledad, tendrán siempre una segunda oportunidad sobre la Tierra. En la política del Barça cabe la prosa del aburrimiento; así sucedió ayer casi todo el tiempo, hasta que el destornillador de Suárez animó al equipo y éste se sumó al resplandor de Pedro y a la voluntad de Suárez para convertir lo que parecía una fiesta en un despertar que tardó demasiado.
El partido comenzó con un gol que Luis Suárez, el veterano, comentó en la SER como “un gol a la Messi” y acabó con gol de Messi “a la Pedro”. Así es el Barça en los días de fiesta. Se hace de rogar.




