Cuando menos te lo esperas...

Llega el Espanyol al Camp Nou como peor visitante de la Liga, desazonado por unas tremendas deudas que esta semana han sido protagonistas por la Junta de Accionistas y mirando de reojo semana sí, semana no, la parte baja de la tabla. Y, encima, solo nueve veces salió victorioso de Can Barça. A priori, apunta este derbi a un ‘1’ fijo, de no ser porque el perico es un conjunto imprevisible, aspirina de rivales abocados al descenso o único colista que derrota al líder en su casa en la historia de la Liga. Eso es lo que sucedió precisamente en su último triunfo en el Camp Nou hasta la fecha: el ‘Delapeñazo’ de 2009.
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Denostado incluso en su propio territorio, cuando menos te lo esperas, el David blanquiazul destripa al Goliath culé. Mientras que el Barcelona puede permitirse errores en fichajes multimillonarios como Vermaelen, el Espanyol no puede conceder un solo margen a la distracción en sus incorporaciones, todas a coste cero, pues desequilibraría las balanzas presupuestaria y deportiva. Mientras que la cantera culé puede esperar hasta el verano para reforzarse con lo mejor de cada rival, los pericos deben ojear, negociar y convencer sin más contraprestaciones que la ilusión a seis meses para el fin de curso. Y así, hasta alcanzar infinitos ejemplos.
La muestra más significativa de esto último se llama Eric Bailly. El Espanyol fue a buscarlo a Costa de Marfil, para cumplir la ley lo tuvo dos años sin jugar, resistiendo tentaciones, y ahora —en lugar de litigar en el TAS— el club tiene en él a una esperanza de porvenir. Para enjugar deuda con una hipotética venta de futuro y para disfrutar con su juego, por ejemplo, esta tarde.



