Undiano no fue el único culpable
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Es evidente que el penalti que se inventó Undiano Mallenco cambió por completo el guión del partido. Es obvio que ese error enterró todas las opciones que pudiera tener el Celta de salir vivo del Bernabéu. Nadie puede ocultar que significó un duro golpe ante el que es prácticamente imposible rehacerse. A partir de ese momento, apostar por el triunfo celeste rozaba el delirio. Pero dicho todo esto, sería muy poco sensato cargar toda la responsabilidad al colegiado.
En el último mes, el cuadro de Berizzo ha perdido velocidad punta en ataque. El trío de arriba ya no tiene la mente tan despejada, les falta inspiración en los últimos metros. Parecen incluso cansados física y mentalmente. Ayer fue un fiel reflejo. Sólo a balón parado generó algo de peligro Nolito. Las conexiones ya no funcionan. En el Bernabéu se vio una jugada que escenifica a la perfección el principal problema vigués. Krohn-Dehli tenía posición de disparo en la frontal, pero no se atrevió y fueron retrasando el esférico hasta que llegó a Sergio. La posesión sin finalización no sirve de nada. A todo esto hay que sumar las facilidades concedidas al rival en defensa. Todo salió mal.




