Nuno no se casa con nadie

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La penúltima vez que el Valencia visitó Riazor, el Deportivo salió siendo equipo de Segunda División, en la jornada en la que se jugó ese Levante-Zaragoza del que tanto se habla ahora. Entre las cosas que el Valencia debe valorar de la etapa de Unai Emery está su actitud en partidos como ese, me refiero a encuentros susceptibles de estar ‘bajo sospecha’ (tema que está de actualidad porque la LFP se ha puesto en su sitio contra los amaños) y de los que la reputación del club salió indemne. El Valencia en la etapa de Unai tuvo varios de esos (Levante y Villarreal, entre otros) y sí, se generó enemigos, pero lo hizo por competir aunque no se jugara nada. Incluso aquella noche de infausto recuerdo para los coruñeses el Valencia supo ganar con respeto.
Ahora el Valencia de Nuno visita al Deportivo con Víctor Fernández en la cuerda floja, un técnico que por cierto sonó (fuera mucho o poco) por las oficinas de la entidad ché cuando hace un año se despidió a Miroslav Djukic. Juega hoy el Valencia de Nuno para, estadísticamente hablando, igualar el mejor arranque de Liga de la historia ché, curiosamente logrado también en la primera de las cuatro temporadas que estuvo Unai. Lo hace sin Andre Gomes ni Negredo, tampoco viajó Orban. Nuno demuestra con ellos que en su equipo se juega por estado físico y no por nombre. Y si no están al cien por cien, pues se quedan en casa y se apuesta por otro. A fin de cuentas por lo que más destaca este Valencia es por su intensidad. Y eso es lo que busca Nuno mantener.



